No somos nutricionistas. Es un tema complejo: cada perro necesita valores alimentarios distintos según su condición física, edad y nivel de actividad, incluso siendo de la misma raza — y si además tiene alguna patología, la cosa se complica todavía más. Aun así, van cuatro ideas básicas para empezar a leer una etiqueta con algo más de criterio.
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Mira qué va primero
Los ingredientes se ordenan de mayor a menor peso. El primero debería ser una proteína animal específica (pollo, cordero...), no un genérico como "carnes y subproductos animales".
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Fresco no es lo mismo que seco
Si la etiqueta pone "pollo fresco 25%", ese porcentaje incluye el agua natural de la carne. Una vez deshidratado, el equivalente real es bastante menor de lo que parece a simple vista.
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Desconfía de lo impreciso
Términos como "grasas animales", "subproducto de pollo" o "digest" sin especificar la especie suelen indicar menos transparencia — y, a menudo, menor calidad.
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Revisa el conservante
Busca antioxidantes naturales (tocoferoles, extracto de romero). Evita BHA, BHT, etoxiquina o galato de propilo.
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Guía Nutricional para tu Golden Retriever
Cómo leer cualquier etiqueta paso a paso, cómo comparar pienso, húmeda, natural o dieta mixta, y un checklist completo para no comprar a ciegas.
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